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martes, 13 de agosto de 2013

Sixto Rodríguez: el mexico-americano que le cantó a los derechos civiles en Sudáfrica



 
 

Sixto Díaz Rodríguez, nació en Detroit, Míchigan, el 10 de julio de 1942 sus padres, eran inmigrantes mexicanos que llegaron a Estados Unidos justo antes de la crísis, lo llamaron Sixto porque era el sexto hijo en la familia.
 
Sixto Rodríguez comenzó muy joven a buscar trabajo y al no encontrarlo comenzó a tocar en lugares de mala muerte, al mismo tiempo inició su carrera como compositor, sus canciones hablan de las dificultades a las que se enfrentan los sectores sociales más pobres y marginados de las grandes ciudades.
 
Fue en 1967 con el nombre Rod Riguez qye grabó su primer el sencillo I'll Slip Away con la disquera Impact, sin ningún éxito, de hecho el productor afirmaba que habían vendido algo así como 5 copias, pero según la leyenda, fue una de estas copias la que circulando clandestinamente en Sudáfrica, lo volvió famoso, al parecer una chica sudafricana que estaba de vacaciones en Detroit lo compró. Posteriormente en 1970 con Sussex Records, y ya con el sólo nombre de Rodríguez grabó dos álbumes: Cold Fact , y Coming from Reality, pero también tuvo bajas ventas por lo que fue despedido de la disquera, la cual 5 años después. A pesar de este aparente fracaso, su música comenzó a ser conocida además de Sudáfrica en Zimbabue, Nueva Zelanda y Australia. En los años 70's la disquera australiana Blue Goose Music compró los derechos y reeditó los dos álbumes y sacó a laventa uno más At His Best, que tenía grabaciones inéditas: Can't Get Away, I'll Slip Away  y Street Boy. Todo esto al margen del propio Sixto Rodríguez, este último disco ganó como disco de platino en Sudáfrica, Sixto comenzó a ser un músico de culto.
 
A raíz de una gira en 1979 en Australia  se grabó otro disco llamado Alive. Después de esta gira comenzó a decirse que Rodríguez se había volado los sesos en pleno concierto y por eso había muerto. Volvió a Australia en 1981 para una gira final, después se retiró de la vida pública.
 
En 1991 sus álbumes fueron editados en Sudáfrica. La fama que Rodríguez tenía en dicho país era completamente desconocida para él. En 1998 su hija mayor Eva encontró un sitio web dedicado a su obra, lo que propició su primera gira sudafricana, un documental acerca de la gira llamado Dead Men Don't Tour: Rodríguez in South Africa 1998 y abundantes giras por todo el planeta. Al día de hoy estas giras continúan, diversos artistas han hecho nuevas versiones de sus canciones, algunas de estas han aparecido en películas famosas, pero la notoriedad global vino el año pasado cuando el documental Searching for Sugar Man, a propósito de su historia, gaó el Premio Óscar.
 
Es impactante como una buena letra, un buen pensamiento, una buena acción pueden cambiar al mundo, sin darnos cuenta.
 


lunes, 5 de noviembre de 2012

IL POSTINO O LA ARDIENTE PACIENCIA DE LOS RECTOS HOMBRES DE LEYES



Por Amílcar Adolfo Mendoza Luna
 
¡La poesía no es de quien la escribe, sino de quien la usa!
Ardiente paciencia, Antonio Skármeta
 
 
 
 
 
No sé por qué extraños motivos, durante esa cena con colegas profesores de la universidad, mi ánimo se encontraba especialmente afectado con un amargor más fuerte que el café que dudaba entre mis dedos fríos. Me pareció extraño el entusiasmo de mi colega, profesor de Ética Forense, respecto a su próxima clase: convencer a sus alumnos que no deben pasar “al lado oscuro de la fuerza”. Una frase simpática, “marketera” como dirían los jóvenes de la generación de Wikipedia y tablets.
Lástima que esa noche me encontraba particularmente escéptico. ¿Cómo hablar de ética en el Derecho a los jóvenes de hoy  cuando las grandes utopías han muerto y han sido reemplazadas por la frase “salvese quién pueda”  abreviada (o tal vez mal escrita) en menos de 200 caracteres en twitter?.  ¿Cómo invitar a los jóvenes a no integrarse a la maquinaria de la corrupción del país (o de cualquier país) en medio de una crisis de valores, cuya salida no podemos vislumbrar?.
Era una pregunta difícil de responder, y me temo que demasiado cargada de pesimismo voltaireano. El sueño huidizo me obligó a vagar entre los programas de espectáculo que forman la rutina de millones de televidentes que buscan entretenimiento, como una forma benevolente de llamar a la pérdida de tiempo ante a una pantalla infestada con un vacuo agujero negro.
Tuve suerte, un canal de cable emitía la ópera “Il Postino”, cantada por Plácido Domingo como Pablo Neruda. Tentador y reparador. Tenía que verla. Y obtuve más de lo que preveía.
En honor a la verdad, la ópera le debe menos a la novela “Ardiente Paciencia” de Antonio Skármeta que a la célebre película “Il Postino” (1994) dirigida por Michael Radford, y protagonizada por el inolvidable Massimo Troisi (como el cartero Mario Ruppolo) y Philip Noiret (como Pablo Neruda).
La anécdota de la película y la ópera son idénticas. Pablo Neruda, el poeta amado por las mujeres e infatigable luchador social, es exiliado a una isla en la costa del sur italiano. Mario Ruppolo es contratado como cartero para la celebridad que habita en la isla y entabla una cálida amistad que permitirá a Mario conocer las metáforas y la belleza de la poesía, con las cuales conquistará el corazón de la bella Beatrice Russo. Una historia con final de cuento de hadas si olvidamos los hechos que se desenvuelven alrededor de los personajes. Existe una gran convulsión social en la Italia de mitad del siglo XX, los comunistas son apenas aguantados por las autoridades y la élite local se encuentra envuelta en una contienda electoral que es pletórica en ofrecimientos a los pobladores, como la construcción del sistema de agua potable, que se dejará trunco una vez que las elecciones sean ganadas.
Mario y Beatrice se convierten en  esposos, Pablo Neruda recibe una comunicación desde Chile en la cual se le dice que puede regresar a su país. Los amigos, Don Pablo y Mario, se despiden. Neruda después de un tiempo recogerá sus cosas a través de una carta que enviará cuando el tiempo lo permita.
Los acontecimientos luego de su partida, cobran una espiral ominosa, aumenta la represión a quienes solicitan sus derechos; los comunistas y sus simpatizantes, como Mario, son vistos como sospechosos y el ambiente se vuelve turbio. Pasa un año y el cosmopolita Pablo Neruda no envía siquiera una carta. Parece haber olvidado al pueblito italiano que lo acogió. Dentro de esta ardiente espera de tiempos mejores, Beatrice tiene una noticia que alegrará a Mario: ¡tendrán un hijo!. 
Mario, eterno idealista, piensa llamarlo Pablito en honor del amigo ausente. Cuando le reprochan su homenaje a un amigo ingrato, él no duda en aclarar las cosas. Don Pablo siempre lo trató como un igual, aunque no fuera un poeta y siempre estuviese acosándolo con sus pequeñas cuitas. Don Pablo no podía ser ingrato, cuando no le debía nada y, por el contrario, le dio tanto.
Luego de nacido Pablito, Mario es invitado a declamar un poema en una reunión del sindicato. Trágicamente la policía interviene y lo matan.
Años después Don Pablo se entera de la infausta noticia de labios de su viuda y recibe las últimas composiciones escritas por Mario, y una grabación con las maravillas de su pueblo natal: el sonido de las campanas, del mar, de Pablito en el vientre de su mamá. Mario, es un hombre bueno que volcó su corazón en el frágil recipiente de las palabras y metáforas aladas. La calidez de su mensaje trasciende su muerte y la convierte en poesía que por fin encuentra al amigo poeta, por un tiempo ausente.
La ópera, si es que alguien lo espera así, no recoge esa famosa partitura que permitió acceder al oscar a la película de 1994. No obstante, tiene méritos propios que pretendo de manera breve mencionar aquí. La escenografía aprovechó bien los espacios, en ocasiones hasta en tres niveles, permitiendo fluidez en las acciones y en la alternancia de lugares. Sin duda, que lo mejor aprovechado ha sido la casa de Neruda, que permitió una icónica visita de Mario sobre la bicicleta que tan profundamente ha quedado grabada en el imaginario de la obra. Otra situación muy  bien lograda ha sido el primer encuentro entre la mesera Beatrice y Mario, su juego de fulbito de mesa no solo ha sido un medio lúdico para expresar el primer acercamiento y su enamoramiento, sino que la pelotita del juego se convirtió en un instrumento de seducción sutil pero efectivo. Por último, la trágica escena de la muerte de Mario en la ópera es desgarradora y llega a un nivel de dramatismo que el lirismo de la película de 1994 no permitió.
Aunque parezca estar sobrando por obviedad, son muchos los encomios que merecen los artistas que han llevado a cabo la obra. Plácido Domingo compone un Pablo Neruda muy humano y cálido, marcando distancias con el hierático Philip Noiret de la película. A su turno, el personaje de Mario cayó en la notable voz de Charles Castronovo que con simpatía logra por momentos, revivir al buen Massimo Troisi.
¿Por qué opinar sobre una obra que trata sobre gente sencilla, con vidas sencillas, que enfrentan un ambiente político y social hostil matizado por la presencia de un poeta que les recuerda la belleza de las palabras? Tal vez, no parezca muy claro, hasta que recordamos que los abogados vivimos de las palabras. No son las gélidas fórmulas de la Norma Jurídica esclava del positivismo mezquinamente entendido como mera repetición de un texto ciego a las necesidades de su tiempo. Nosotros los abogados no somos cocineros que mecánicamente agregamos una pizca de tal o cual supuesto para llegar a una consecuencia. La belleza de nuestra actividad o si se quiere decirlo, la poesía de nuestra actividad, consiste en el arte de la interpretación, tal como un poeta cree firmemente en el arte de sus metáforas.
Cuando mi escepticismo prevaleció esa noche, había olvidado la belleza de la profesión de abogado y el entusiasmo con que tantos profesores invirtieron su tiempo escaso para que los estudiantes, como lo fui yo hace buen tiempo, pudieran seguir la gran tradición de los herederos del Emperador Justiniano.
La rutina del día, la rigidez de los documentos legales y la urgencia de los clientes muchas veces nos priva de apreciar las pequeñas contribuciones que hacemos a nuestra profesión desde nuestras pequeñas trincheras de artistas del Derecho.
Luego de ver la ópera Il Postino, y recordar la película que fue el canto del cisne para el gran Massimo Troisi, creo haber encontrado la respuesta que me torturaba. En un mundo donde los ideales parecen marchitos y los abogados son “operadores del derecho”, la mejor forma de convencer a las generaciones que recogerán el testigo en esta larga carrera hacia la justicia, es recordando que el Derecho es el arte de la interpretación y que no está alejado de los afanes de su tiempo, ni está castrado de su objetivo de crear justicia aunque haya quienes, alegando una supuesta pureza teórica de una impermeable “ciencia”, nieguen toda posibilidad de reencontrar la poesía y la búsqueda de la belleza por parte de los hombres que se dedican al derecho.
¿Y cómo podrían los hombres del derecho buscar esa belleza? De muchas maneras, entre ellas, con el ejemplo de una conducta honesta, con jueces ejemplares que sean faros dentro de la tempestad (como lo fue Baltazar Garzón, los que intervinieron en la operación “Manos Limpias” en Italia, o los que procesaron judicialmente a Alberto Fujimori, ex presidente del Perú). Incluso, los profesores de Derecho también podemos ser parte de esta búsqueda, alentando a los alumnos, tal como nuestros maestros lo hicieron con nosotros, y dictando clases con entusiasmo tal que nos permita ver crecer el interés por el derecho a nuestro auditorio. No es poca cosa. Pero se necesita mucha poesía para lograrlo. Afortunadamente, Don Pablo y Mario, estuvieron presentes para hacerme recordar cómo se hacen metáforas.
 
Ficha Técnica de la Ópera
Estreno Mundial 23 de septiembre de 2010. Dorothy Chandler Pavilion, Los Ángeles. Coro y orquesta del Teatro de la ópera de Los Ángeles
Dirección: Grant Gershon
Pablo Neruda                  Plácido Domingo (tenor)
Mario Ruoppolo             Charles Castronovo (tenor)
Beatrice Russo                Amanda Squitieri (soprano)
Matilde Neruda              Cristina Gallardo-Domas (soprano)
Y otros artistas
 
FUENTES:
Opera “Il Postino” (2010) escrita por Daniel Catán
Película “Il Postino” (1994)
“Ardiente paciencia” de Antonio Skármeta. Barcelona: Debolsillo. Sexta Edición, Julio 2011. 139 p.
 
Lima, 24 de setiembre de 2012


lunes, 22 de octubre de 2012

La música y los derechos humanos





La profesora Alba Sanfeliu, investigadora de la Escola de Cultura de Paz del programa Música, Artes y Paz, con la colaboración del programa de Derechos Humanos de la Escola de Cultura de Pau ha preparado un documento con el título: La música y los derechos humanos, en el cual se intenta responder a la pregunta de "¿Cuál ha sido el papel que ha jugado la música para 'tocar' el tema de los Derechos Humanos?" Un delicioso análisis de cómo la cultura popular y sobre todo la música miró los cambios hisóricos del periodo en el que surgieron los derechos humanos como idea y como proyecto. Constituye este documento una verdadera "banda sonora" para los derechos humanos, pues son muchísimas las obras musicales cuyo tema son los derechos humanos que uno nunca lo hubiera imaginado:
 
 

miércoles, 4 de abril de 2012

La damnation de Faust: Los “pactos jurídicos” con el Diablo


La Revista Pro Ópera año XX, número 2 (marzo-abril 2012) publica un artículo de Alejandro Anaya y Gonzalo Uribarri sobre "Fausto" y el derecho, sobre todo en las adaptaciones que tuvo la obra de Goethe en la ópera, principalmente la de Berlioz. Posteriormente de analiza la posible nulidad del contrato y finalmente la participación del demonio como demandado en algunos juicios en la historia.

El artículo puede leerse completo en la siguiente liga:

lunes, 3 de enero de 2011

Proopera publica artículos sobre Ópera y Justicia



Gonzalo Uribarri Carpintero y Alejandro Anaya Huertas, están publicando desde el año pasado en la Revista ProÓpera diversos artículos analizando óperas donde existen pasajes que se relacionan con el derecho, sus interesantes enfoques han llamado la atención de los conocedores de este género musical pues si bien la ópera por excelencia es un género que resalta las pasiones humanas pocas veces suele destacarse el ámbito jurídico que se mezcla con un sinfín de cuestiones propias de lo humano. Enhorabuena a los autores.

Para quien esté interesado en seguir esta publicación ver los siguientes artículos:

Cavalleria Rusticana: Amor, Adulterio y Duelo Mortal (enero-febrero, 2011)

Pagliacci, de la commedia dell'arte al homicidio (noviembre-diciembre, 2010)

Gianni Schicchi de Giacomo Puccini (mayo-junio, 2010)

jueves, 23 de septiembre de 2010

Los Sonidos del Derecho. El Jazz como concepto, historia y discriminación (Una mirada gráfica y tonal al Derecho)



Es un lugar común, que cuando se habla de jazz, involuntariamente nos venga a la cabeza la idea de un tipo de música aburrida o sin sentido como muchos la han tildado, de este modo podemos escuchar frases como las siguientes ¡es una música de locos o para locos!, ¡no tiene sentido!, ¡bah las piezas se tocan como van saliendo, hasta yo puedo hacerlo!, ¡es aburrida y densa!, ¡hay que estar muy preparado para escucharlo!, pero lo cierto es que tal vez, este prejuicios obedecen a la falta de percepción, pues es posible decir, que el jazz es un fenómeno más cercano a un concepto tonal, una forma de interpretación dinámica, o un tipo de metalenguaje, que en principio sólo puede ser entendida por quien toca jazz. Con el derecho pasa algo similar, pues más que ubicarse entre las notas de cualquier “stándard” , se sitúa en un nivel de interpretación, que en principio, sólo sus exegetas e interlocutores, los juristas, son capaces de percibir, pareciera que el derecho permaneciera mudo escucha y testigo de los acontecimientos de la historia, y a pesar de que se ha debatido largamente sobre que trata el derecho o cómo se entiende el derecho, lo cierto es que nunca se ha preguntado ¿cómo suena el derecho? a fin de poder logra otra definición de éste por medio de los sonidos, más actual y a la vez un poco más apegada a la línea tempórica posmoderna.

Dentro de este articulo se pretende abordar por medio del jazz, la música y sus derivados la forma de concepción actual del derecho, al estudiar la línea histórica mundial, tomando como puntos de partida los hechos y situaciones jurídicas de interés a fin de brindar una nueva opinión pocas veces escuchada.

jueves, 8 de julio de 2010

La Paloma: una canción hace historia




Una canción ha conquistado el mundo. Existen miles de grabaciones, se canta desde hace 150 años en todo tipo de acontecimiento, desde casamientos, pasando por la política hasta entierros: La Paloma.

Es la canción más interpretada del mundo. En Tanzanía es la canción que alegra los casamientos, en Rumania acompaña el lamento en los entierros y en Alemania es la canción de las fiestas. Los lectores del diario alemán de masas Bild la eligieron en 2003 como el "hit del siglo".

Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Un vinilo con La Paloma.Un documental alemán que se estrenará el 26 de junio, en un principio en tres idiomas, alemán, inglés y español, sigue las huellas que la melodía ha dejado en todo el mundo. El filme, de una hora y media de duración, muestra interpretaciones de La Paloma pespuntada con todo tipo de ritmo, desde la clásica habanera, pasando por el tango hasta una versión pop de Elvis Presley.

Ya antes de la salida de la película a carteleras se ha publicado en Alemania un libro con cuatro CD y se prepara una colección de grabaciones que abarcará muchos más. La Paloma está hoy más que nunca en boca y en los oídos de todos.

La Paloma global

La Paloma se adelantó a la globalización, en una era en la todavía faltaba más de un siglo para la irrupción de Internet. Según los estudiosos, la canción fue compuesta y escrita alrededor de 1860, si bien no existe unanimidad con respecto a la fecha exacta, por el músico español Sebastián de Iradier y Salaverri, nacido el 20 de enero de 1809 en Lanciego, Álava y muerto en 1865 en Vitoria.

Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Freddy Quinn cantando "La Paloma" en Zúrich.Iradier comenzó su carrera musical en Madrid, donde colaboró con diferentes zarzuelas. La vida lo llevaría más tarde a París, donde fue profesor de canto de la emperatriz Eugenia de Montijo, condesa de Teba, esposa de Napoléon III. Luego de una visita a La Habana compuso la canción que lo inmortalizaría: La Paloma. La melodía de inmediato corrió como reguero de pólvora. En muchos países, partiendo de México y España, pasando por Hawaii, hasta Alemania, Rumania e incluso Zanzibar, la canción tiene hoy estatus de melodía tradicional.

¿Por qué mueve a tantos seres humanos de las más diferentes culturas a derramar lágrimas? Seguramente una de las claves es la combinación de su melodía sencilla y pegadiza, pero sumamente original, con temas universales como la separación, la soledad, el amor y la muerte.

Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Carátula del libro "La Paloma", que se acaba de editar en Alemania.El nuevo documental alemán, con el título, cómo podía ser de otra manera, de "La Paloma, intenta desvelar el secreto de la canción. En el filme se llega a la conclusión que otra de las claves de su irresistible éxito es su capacidad de adaptación. La Paloma siempre va bien. En Hamburgo se cree que es una canción marinera y se la toca en casamientos. Justamente en esa ciudad portuaria, La Paloma marcó un récord mundial que le valió una entrada en el Libro Guinness de los Récords: el coro más grande del mundo, compuesto por 88.600 personas, la cantó allí el 9 de mayo de 2004.

Entre los cantantes famosos que han interpretado La Paloma se cuentan Joan Baez, Maria Callas, Bing Crosby, Julio Iglesias, James Last, Dean Martin, Mireille Mathieu, Nana Mouskouri, Charlie Parker, Luciano Pavarotti, Pérez Prado & su orquesta, Elvis Presley (con el nombre "No More"), Caterina Valente, Billy Vaughn y Harry Belafonte.

El libro "La Paloma" acaba de ser editado en Hamburgo, por la editorial Marebuchverlag y contiene textos de diversos músicos alemanes, 120 fotos a color y una discografía comentada de La Paloma en versiones clásicas, de jazz, pop, rock y música popular.


Letra de La Paloma (public domain)

Cuando salí de la Habana
¡Válgame Dios!
Nadie me ha visto salir
Si no fui yo.
Y una linda Guachinanga
S'allá voy yo,
Que se vino tras de mí,
Que sí señor.
Refrán:
Si a tu ventana llega
Una paloma,
Trátala con cariño
Que es mi persona.
Cuéntale tus amores,
Bien de mi vida,
Corónala de flores
Que es cosa mía.
Ay! Fadila que sí!
Ay! que dame tu amor!
Ay! que ven te conmigo,
Chinita, adonde vivo yo!
2. El día nos casemos
¡Válgame Dios!
En la semana que hay ir
Me hace reír
Desde la Iglesia juntitos,
Que sí señor,
Nos iremos a dormir,
Allá voy yo.
(Refrán)
3. Cuando el curita nos eche
La bendición
En la Iglesia Catedral
Allá voy yo
Yo te daré la manita
Con mucho amor
Y el cura dos hisopazos
Que sí señor
(Refrán)
4. Cuando haya pasado tiempo
¡Válgame Dios!
De que estemos casaditos
Pues sí señor,
Lo menos tendremos siete
¡Y qué furor!
O quince guachinanguitos
Allá voy yo.

Eventos notables


"La Paloma" era una de las canciones favoritas del Emperador Maximiliano I de México, y al mismo tiempo los revolucionarios mexicanos también la tocaban y la popularizaron. Cuenta la leyenda, popularizada por la película Juárez, que Maximiliano pidió que tocaran la canción antes de su ejecución.

Como consecuencia, dado que el emperador Maximiliano era un Habsburgo, las naves de la flota naval de la Marina austro-húngara nunca tocarían la canción.

Las primeras traducciones aparecieron ya por el año 1865 en Francia y Alemania.

Una de las primeras grabaciones corresponde a la formación musical de Guardia Republicana de Francia en 1899.

La introducción de la guitarra hawaiana ayudó a aumentar la popularidad de "La Paloma".

Se han creado diferentes letras en muchos idiomas. El título inglés "No More" fue popularizado por Elvis Presley.

La Paloma ha sido interpretada por músicos de diversos géneros incluyendo ópera, pop, jazz, rock, bandas militares y música folk.

La canción entró en el Libro Guinness de los récords por haber sido cantada por el coro más grande del mundo, 88600 personas, en Hamburgo el 9 de mayo de 2004.
Escuchar canción.